Este lunes 16 de mayo se conmemoran 84 años desde que las mujeres dominicanas votaron por primera vez, un derecho reconocido formalmente en 1942 durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, lo que generó una paradoja histórica entre la conquista ciudadana y su uso como herramienta de propaganda política.
La cronología regional del voto femenino
La lucha por el sufragio femenino en América Latina fue un proceso desigual que comenzó con Ecuador en 1929, seguido por países como Brasil y Uruguay en 1932, y Cuba en 1934. República Dominicana reconoció este derecho en su Constitución del 10 de enero de 1942, y su primer ejercicio efectivo fue el 16 de mayo de ese mismo año.
Otros países de la región completaron este reconocimiento más tarde: Argentina en 1947, Chile en 1949, México en 1953 para elecciones federales, y Paraguay en 1961, siendo el último país sudamericano en hacerlo.
La lucha feminista dominicana previa
El movimiento por los derechos de la mujer en el país comenzó mucho antes de 1942. Petronila Angélica Gómez Brea fundó la revista Fémina en 1922 y la Liga Feminista Dominicana en 1925. Abigaíl Mejía Solière creó en 1931 la Acción Feminista Dominicana, considerada la primera organización feminista del país.
En 1934, esta organización realizó un "Voto de Ensayo" simbólico que movilizó a más de 96,000 mujeres. Mejía falleció en 1941, sin ver materializado el derecho por el que luchó, aunque décadas después sus restos fueron trasladados al Panteón de la Patria.
La paradoja del contexto dictatorial
La investigación académica ha señalado que el régimen de Trujillo utilizó el reconocimiento del voto femenino como un "arma de propaganda" para proyectar una imagen democrática falsa, y que parte del movimiento feminista fue cooptado por el aparato ideológico trujillista.
Esta contradicción no anula la lucha de las sufragistas, pero complejiza el hito: las mujeres conquistaron un derecho político fundamental en un contexto donde no existían libertades democráticas plenas.
La brecha persistente 84 años después
Actualmente, las mujeres representan el 51.28% del padrón electoral dominicano y constituyen, en promedio, el 63.7% de la matrícula estudiantil superior. En las elecciones congresuales de 2024 se eligieron 74 mujeres legisladoras de un total de 222, equivalente al 33.3%, la cifra más alta en la historia del país.
Sin embargo, según la magistrada Dolores Fernández Sánchez de la Junta Central Electoral, las mujeres ocupan menos del 30% de las instancias internas de poder en los partidos políticos dominicanos. La JCE ha planteado que ya no basta con hablar de cuotas y llamó a asumir la paridad como principio estructural de la democracia.
El panorama regional actual
América Latina y el Caribe muestran avances significativos, con mujeres ocupando el 35.6% de los escaños parlamentarios en la región. Países como Bolivia, Cuba, Nicaragua y México han alcanzado el 50% o más de representación femenina.
República Dominicana escaló 21 posiciones en el Global Gender Gap Report 2025, ubicándose en el puesto 61 de 148 países evaluados, pero aún está lejos de la paridad política real.
La JCE propuso la creación de una Mesa Técnica de Asesoría Permanente, articulada con el Ministerio de la Mujer y la sociedad civil, para dar seguimiento a estos desafíos desde el ámbito institucional.
