El escritor y diplomático Marino Berigüete ha publicado un artículo en el periódico El Caribe en el que examina la situación del mercado del libro en República Dominicana, planteando un debate necesario para autores, gestores culturales, educadores y autoridades.
Definición del mercado lector
Berigüete precisa que el concepto de mercado en este contexto se refiere específicamente a quienes compran y leen libros, no a escritores, editoriales o distribuidores. Una pregunta central que plantea es si los autores dominicanos escriben para su público natural, conocen a sus lectores objetivo y si existe una relación entre los temas que abordan y los intereses del público.
Segmentación y diversidad
El análisis identifica una diversidad de segmentos dentro del mercado lector nacional. Existe un mercado juvenil activo que consume fantasía y literatura de evasión, observado en eventos como la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2025. También hay demanda de libros de autoayuda, literatura infantil, textos técnicos, académicos y profesionales, así como obras sobre política, análisis económico, historia, religión, arte local, música, plástica, fotografía, y libros dedicados a provincias y regiones.
Se señala la escasez de memorias, biografías y autobiografías, lo que se interpreta como una tarea pendiente. Además, se destaca la producción local en áreas como la gastronomía. El artículo aclara que la mayor parte de los libros que se imprimen, venden y leen no son de ficción literaria, perteneciendo a las otras categorías mencionadas.
Obstáculos para el desarrollo
El texto identifica varios problemas que dificultan el crecimiento de un mercado lector robusto. El primero es la degradación de las competencias lectoras, vinculada a la promoción automática en el sistema educativo, lo que resulta en deficiencias incluso a nivel universitario. Se critica la falta de hábito de lectura entre estudiantes y profesores, citando una estadística de una página web para docentes que indica que el 60% de los profesores en Argentina, Chile y Perú considera insuficiente su formación para mejorar la comprensión lectora.
Otro inconveniente señalado es la ausencia de revalidación profesional periódica en el país, lo que, según el análisis, desincentiva la lectura continua. Esta situación afecta directamente a las librerías, cuya supervivencia depende de una demanda constante.
Una propuesta concreta
Retomando una idea del narrador Héctor Santana, el artículo sugiere que las asociaciones de escritores, como la Unión de Escritores Dominicanos (UED) y la Asociación de Escritores y Periodistas (ASEPED), podrían plantear al Ministerio de Educación, a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, y al Ministerio de Cultura, un programa para que cada escuela, liceo, colegio y centro de estudios tenga cada cuatro meses un autor dominicano invitado.
La propuesta incluye que su libro sea lectura obligatoria en las clases de lengua española y se complemente con un encuentro con el autor. Esto, según el planteamiento, acercaría a los jóvenes a los escritores, fomentaría el hábito lector y crearía las bases para un mercado futuro, asegurando que los estudiantes lean al menos dos libros de autores nacionales al año.
Infraestructura y marco legal
Se señala la grave carencia de librerías en más del 98% de las ciudades, poblaciones y provincias del país, sobreviviendo solo unas pocas en el Distrito Nacional y Santiago. Esta situación dificulta la circulación de los libros.
El autor urge a revisar, actualizar y mejorar sustancialmente la Ley 502-08 del Libro y Bibliotecas, calificándola de obsoleta. Asimismo, exige que se cumpla la Ley 176-07 de Municipios, que obliga a las alcaldías a tener una Biblioteca Municipal, pero que estas sean espacios vivos que fomenten clubes de lectura y actividades culturales, no meros depósitos de libros obsoletos.
Iniciativas esperanzadoras y esfuerzos institucionales
A pesar del panorama, el texto celebra la actitud optimista de quienes incursionan en el mercado, como autores que autoeditan y emprendedores que apuestan por la cultura, mencionando específicamente a Casa Libro RD, La Trinitaria, Liber Books RD y SQD Lee. También se reconoce la creciente cantidad de ferias del libro en colegios, barrios, ciudades y las ferias regionales promovidas por el Ministerio de Cultura.
Desde la Dirección General del Libro y la Lectura (DGLL) del Ministerio de Cultura, se informa que se han incorporado Entrenamientos en Competencias Lectoras Eficientes al programa, ofrecidos de manera abierta, gratuita y en colaboración con otras instituciones, con el objetivo de enfrentar el analfabetismo funcional y crear nuevos lectores competentes.
Mercado potencial en el exterior
Finalmente, se identifica un mercado natural para el libro dominicano en el exterior, conformado por los aproximadamente tres millones de dominicanos y descendientes radicados fuera del país. Se sugiere que la manera de llegar a este público es a través del libro digital y el sistema de impresión bajo demanda (print-on-demand), utilizando plataformas como Amazon. Se alienta a los autores a promocionarse y visibilizarse para conectar con los intereses de este segmento.
El artículo de Berigüete concluye planteando la necesidad de un debate, intercambio de ideas y, sobre todo, acciones conjuntas para transformar la situación actual del mercado del libro dominicano.
