La santería, una expresión espiritual de origen africano, mantiene una arraigada presencia en diversas comunidades de la República Dominicana, desde Villa Mella hasta Haina, donde las fiestas de palos y rituales religiosos honran a divinidades como Candelo, Ana Isa Pie y Metresilí.
Práctica transversal en la sociedad
Esta creencia, que trasciende las clases sociales, es practicada por muchos dominicanos, quienes acuden a rituales y consultas espirituales sin distinción de su nivel económico. Una mujer dedicada a leer las cartas en Villa Mella afirma que a su casa llegan personas de diferentes puntos de la capital para rendir culto a estas entidades. "Vienen de muchos lugares, personas pobres y con dinero, porque aquí los recibimos a todos", dijo la dama, quien tiene su altar en Villa Mella.
Orígenes históricos y expresiones culturales
La santería criolla es resultado del comercio de esclavos durante la época colonial, iniciado en 1503, que dio origen a poblaciones de mayoría negra en la isla. La población africana introdujo la creencia en divinidades que hoy gozan de popularidad. Las fiestas de palos en localidades como Villa Mella, Mendoza, Manoguayabo y el 12 de Haina son parte central de estas celebraciones. "Los palos forman parte de esta celebración, porque es una forma de agradar a los santos, a los que les ofertamos comida y bebida, como refrescos y ron", comentó uno de los paleros.
Contexto religioso nacional y regional
Aunque la religión católica sigue siendo la principal en el país, con un notable aumento de congregaciones protestantes en los últimos años, la santería ocupa un espacio significativo en el panorama espiritual dominicano. Esta práctica también se encuentra en otras naciones del Caribe con fuerte influencia africana, como Cuba, Jamaica, Haití y Puerto Rico.
