Dominicana requiere unificación de exámenes para subespecialidades médicas

El sistema de formación médica en República Dominicana exhibe una contradicción notable entre el proceso unificado de residencias y el panorama fragmentado para acceder a las subespecialidades, según un análisis del doctor Yotin Pérez. Mientras el concurso de residencias médicas opera bajo un examen único nacional que garantiza reglas claras y equidad para todos los aspirantes, la etapa posterior de subespecialización carece de esta coherencia.

Fractura en el sistema formativo

Tras superar el examen único nacional, los médicos que desean especializarse más a fondo se enfrentan a un terreno disperso. Cada escuela o centro formador establece su propio examen, criterios y calendarios de admisión, lo que genera múltiples procesos paralelos sin estandarización. Esta situación provoca incongruencias donde un mismo aspirante puede obtener resultados diferentes —aprobar en una institución y reprobar en otra— para la misma subespecialidad, sin que el sistema defina cuál resultado es el válido.

Distorsiones y falta de justicia

La fragmentación actual, particularmente evidente en áreas como ginecología oncológica, endocrinología ginecológica y medicina materno fetal, permite que un aspirante que no alcanza el umbral en una escuela pueda acceder por otra vía, desplazando a otro con mejor desempeño global. Este tipo de distorsión no es hipotética, ya ha ocurrido, y mientras el sistema lo permita, seguirá ocurriendo, comprometiendo la percepción de justicia.

Un modelo que ya existe y funciona

El país ya ha demostrado capacidad para organizar procesos unificados, no solo en el examen de residencias, sino también en subespecialidades como neonatología y gastroenterología, que han avanzado hacia esquemas de evaluación nacional. Esto indica que no se trata de una imposibilidad técnica, sino de una oportunidad pendiente de aprovechar.

Propuesta de un examen único nacional

La propuesta lógica y necesaria es establecer un examen único nacional para el ingreso a las subespecialidades médicas. Este instrumento, construido de manera conjunta bajo la rectoría del Ministerio de Salud Pública y el Consejo Nacional de Residencias Médicas, con participación de las universidades y el Colegio Médico Dominicano, funcionaría como un filtro académico nacional. Establecería un umbral mínimo común —por ejemplo, una puntuación de corte de 80 puntos— garantizando que todos los aspirantes compitan desde un estándar equitativo.

Autonomía y evaluación cualitativa preservadas

Este modelo no desplazaría a las escuelas formadoras; por el contrario, las fortalecería. Después del examen único, cada programa mantendría su rol mediante la entrevista, un espacio legítimo para evaluar competencias cualitativas como el pensamiento clínico, la comunicación, la actitud y la vocación, que un examen escrito no capta. La entrevista ya tiene, y debería mantener, una ponderación en el resultado final del concurso.

Llamado a las autoridades

El momento para plantear este cambio es ahora, aprovechando el contexto del concurso de residencias médicas, cuando el sistema demuestra su capacidad para organizar procesos masivos con reglas claras. Es una invitación al debate dirigida al Ministerio de Salud Pública, al Consejo Nacional de Residencias Médicas, al Colegio Médico Dominicano, a las universidades y a los coordinadores de programas. No se trata de cambiar por cambiar, sino de alinear, evolucionar y corregir una asimetría injustificada en un sistema que ya ha demostrado su capacidad de organización.

Por Capital RD

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