Estudio del PNUD reporta progreso en representación femenina en política regional, aunque persisten obstáculos culturales y estructurales

Un informe reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que la presencia de mujeres en cargos políticos de América Central y el Caribe ha crecido de manera sostenida, aunque los avances enfrentan importantes desafíos de tipo cultural e institucional.

Cifras de la representación femenina

El documento titulado “Democracia y Desarrollo en América Latina y el Caribe 2026″ detalla que, para 2024, la proporción de mujeres en los parlamentos nacionales de la región llegó al 36.5%, marcando un aumento significativo frente al 12.3% registrado a comienzos de los años 2000.

En otras instancias de poder, los gabinetes ministeriales alcanzaron una cifra del 30,4% de representación femenina, mientras que en las cortes supremas y los concejos municipales las cifras fueron del 28,2% y 26,2%, respectivamente. Solo el 15.9% de las alcaldías están lideradas por mujeres, según los datos recopilados por el organismo internacional.

El papel de las leyes de cuota

La implementación de cuotas de género y mecanismos de paridad electoral ha sido fundamental para impulsar la inclusión política femenina en la región desde la década de 1990. El informe subraya que actualmente 18 países latinoamericanos cuentan con leyes de cuotas o paridad, lo que refleja un compromiso regional con la igualdad en los sistemas electorales.

Esta transformación legal ha coincidido con una mayor participación de las mujeres en la educación y el mercado laboral, factores que han facilitado su ingreso a la vida pública.

Persistencia de barreras culturales

A pesar de los avances numéricos, el PNUD advierte sobre la persistencia de desafíos culturales profundos. Una encuesta regional incluida en el estudio revela que el 41% de la población en República Dominicana y Honduras considera que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres.

En Nicaragua esa percepción alcanza el 29%, mientras que en Guatemala y El Salvador es del 27% y en Panamá del 24%, todos por encima o cerca del promedio regional del 25.7%.

Desafíos en el diseño institucional

El análisis dedica un apartado especial al diseño de las cuotas y la paridad, resaltando la importancia de ubicar a las mujeres en posiciones competitivas dentro de las listas electorales, establecer sanciones efectivas para los partidos que incumplen la normativa y la incorporación de suplentes del mismo género.

En algunos contextos, como el de Panamá, las excepciones al cumplimiento de la cuota por falta de candidatas reflejan un reto adicional para la efectividad de estas medidas.

Impacto positivo y agenda pendiente

El informe señala que una mayor participación política de las mujeres no solo amplía la agenda pública y fortalece la calidad de las políticas, sino que también se asocia con instituciones más sólidas, mayor transparencia y menores niveles de corrupción.

Los países con mayor presencia femenina en espacios de poder tienden a priorizar temas como la educación, la salud y las políticas de cuidado, con efectos positivos en la igualdad y el desarrollo. El documento también aborda la brecha en la representación de otros grupos históricamente excluidos, como los pueblos indígenas y, en particular, las mujeres indígenas, quienes enfrentan obstáculos adicionales.

Por Capital RD

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