El infielder dominicano Ángel Martínez conectó jonrón por segundo día consecutivo, robó dos bases y anotó dos carreras para liderar a los Cleveland Guardians en una barrida de tres juegos sobre los Angels de Los Ángeles, con triunfo de 4-2 este miércoles. José Ramírez también aportó con una anotación y dos robos, manteniéndose como líder de las Grandes Ligas en bases robadas.
Martínez vuelve a ser clave
Martínez inauguró el marcador con un cuadrangular solitario en la primera entrada y luego anotó en la tercera mediante un elevado de sacrificio de Chase DeLauter, que puso el 3-0 a favor de Cleveland. El tercera base dominiano acumula siete jonrones en la campaña, cifra que iguala a la del angelino Zach Neto, quien acercó a su equipo con un jonrón de dos carreras en la quinta entrada.
Daniel Schneemann selló la ventaja para los Guardians con un sencillo en la sexta entrada, lo que terminó con la labor del abridor Reid Detmers, quien aceptó cuatro carreras y seis hits en 5.2 episodios. Por su parte, José Ramírez había impulsado la primera carrera del juego mediante un rodado de David Fry.
Récord de Guardians y crisis de Angels
Con esta victoria, los Guardians de Cleveland lograron su primera barrida de la temporada, cerrando una racha de 13 partidos en 13 días con balance de 8-5. El equipo mejora su dominio histórico sobre los Angels en su estadio, con marca de 30-4 desde 2015, el enfrentamiento más desigual del béisbol en ese período.
En contraste, los Angels de Los Ángeles sufrieron su derrota número 18 en los últimos 23 juegos, la peor racha actual de las Grandes Ligas.
Otros resultados de la jornada
En otro partido destacado, los Gigantes de San Francisco sorprendieron a los Dodgers de Los Ángeles con victoria de 6-2, gracias a jonrones consecutivos de Harrison Bader y Eric Haase frente al lanzador japonés Yoshinobu Yamamoto.
Mientras, los Orioles de Baltimore propinaron una blanqueada de 7-0 a los Yanquis de Nueva York en el Camden Yards. Coby Mayo, Adley Rutschman y Pete Alonso fueron clave en la ofensiva que dominó a los Yankees durante todo el encuentro, agravando la crisis ofensiva del equipo neoyorquino.
