El ex ciclista Lance Armstrong declaró en una entrevista reciente que fue una de las primeras víctimas prominentes de la 'cultura de la cancelación', un fenómeno que asocia con su descrédito tras admitir dopaje. El estadounidense, cuyos siete títulos del Tour de Francia fueron anulados, hizo estas afirmaciones durante su participación en el podcast 'Frodeno Going Mental', conducido por el triatleta alemán Jan Frodeno.
Una visión sobre la cancelación
Armstrong señaló que se sintió atrapado en la ola de cancelación que ha afectado a Estados Unidos, considerando que su caso fue precursor a principios de la década de 2010. "Fue entonces cuando realmente tuve que encontrar la manera de sobrevivir. Tuve que decirme a mí mismo: mira, se acabó, se acabó", expresó el deportista. También reflexionó sobre su aparición en el programa de Oprah Winfrey, donde confesó el uso de sustancias prohibidas: "Al día siguiente de contárselo al mundo, me di cuenta de cómo funcionaba: ayer eras un héroe y hoy eres un cero".
Falta de autocrítica y contexto
Más allá de presentarse como víctima, el texano mostró una autocrítica limitada sobre su comportamiento pasado dentro del pelotón. Reconoció que en la élite del ciclismo de su época no había "muchos tipos agradables" y admitió haber llevado "ciertas cosas al extremo". "Era un trabajo y me pagaban por ganar, así que eso es lo que hice. Pero tal vez me excedí, y al final pagué las consecuencias", concluyó Armstrong.
Estas declaraciones se producen en un contexto donde se anunció previamente una película biográfica sobre su vida, en la que él mismo participaría como productor para contar su versión de los hechos. La cultura de la cancelación, a la que hace referencia, es un término que describe el rechazo público y el boicot hacia personas cuyas acciones u opiniones son consideradas inaceptables.
