Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, calificó la decisión de la Unión Europea de Radiodifusión de no excluir a Israel del Festival de Eurovisión como un acto de cobardía y una demostración de doble moral. La declaración se produjo este lunes, en vísperas de la inauguración de la edición 70 del evento, que tendrá lugar del 12 al 16 de mayo en el Wiener Stadthalle de Viena, Austria.
Críticas al posicionamiento del festival
Callamard argumentó que, al contrario de enviar un mensaje contundente sobre las consecuencias de los crímenes atribuidos a Israel contra el pueblo palestino, la UER le ha otorgado una plataforma internacional mientras, según ella, continúa cometiendo genocidio en Gaza, manteniendo una ocupación ilegal y un régimen de apartheid.
La dirigente de la organización de derechos humanos sostuvo que la UER está traicionando los valores que supuestamente representa Eurovisión, los cuales incluyen la libertad frente a la intolerancia, el discurso de odio y la discriminación. También mencionó que la entidad ignora las protestas de sus miembros de España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia, países que se retiraron de la competencia precisamente por la participación israelí.
Denuncia de una estrategia de normalización
Según Callamard, la presencia de Israel en el festival le ofrece al país una oportunidad para intentar desviar la atención y normalizar el genocidio que, afirma, está perpetrando en la Franja de Gaza ocupada, así como sus acciones para anexionar más territorio en Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, y su sistema de apartheid contra los palestinos.
Enfatizó que las decisiones y opiniones de tribunales internacionales, junto con resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han condenado reiteradamente a Israel por lo que califica como múltiples y flagrantes violaciones de derechos humanos durante las últimas décadas.
Llamado a la conciencia colectiva
Finalmente, la secretaria general de Amnistía Internacional concluyó que ni la música ni el glamour del evento deben opacar o distraer de lo que describe como atrocidades israelíes y el sufrimiento palestino. Su posición es que Israel no debería tener un espacio en Eurovisión mientras persista lo que ella denomina un genocidio, señalando que la impunidad de Israel es intolerable y que todas las personas deben actuar según su conciencia para defender los derechos humanos.
