El presidente Luis Abinader decretó el congelamiento de los precios de los combustibles, una medida anunciada durante un encuentro con representantes del sector comercial y empresarial en el Palacio Nacional, en el contexto de las conversaciones internacionales entre Washington y Teherán y la apertura del estrecho de Ormuz por Irán, eventos que han impactado los precios globales del petróleo.
Contexto político y social de la decisión
La determinación gubernamental es vista como una jugada políticamente razonable que pospone el costo social y político que genera el aumento en los combustibles y el costo de la vida, a la vez que permite al gobierno reforzar un discurso de protección al bolsillo de los dominicanos. Sin embargo, esta acción se contrapone a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, que aboga por un ajuste gradual y real de los precios, y alimenta la tesis de los "precios mentirosos", sostenida en ocasiones por el ministro de Economía y Hacienda, Magín D\u00edaz.
Preocupaciones históricas y diálogo nacional
La élite palaciega muestra cautela ante episodios históricos de movilización popular en abril, como los ocurridos hace 61 años y hace 19 años, tras un acuerdo con el FMI durante el gobierno de Jorge Blanco. El diálogo con la oposición y las visitas a figuras como el expresidente Leonel Fern\u00e1ndez, quien desde la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) ha llamado a todos los actores sociales a apostar por la paz y la estabilidad frente a la incertidumbre global, forman parte de la estrategia gubernamental para neutralizar potenciales protestas.
Críticas al esquema de subsidios
Por otro lado, se señala que la medida no aborda con responsabilidad una crisis que exige ajustes graduales. El economista Andy Dauhajre argumenta que los subsidios generalizados benefician principalmente al 20% de la población más rica del país, siendo transferencias estatales que no distinguen a los sectores realmente vulnerables. Se cuestiona por qué no se aprovecha el momento para reestructurar un esquema de subsidios que el propio gobierno ha reconocido como insostenible para las finanzas p\u00fablicas, especialmente para un pa\u00eds importador neto de petróleo.
Finalmente, se plantea la necesidad de explicar la verdad a la población para que asuma los sacrificios inevitables derivados de un conflicto geopol\u00edtico que, si bien no fue generado por la República Dominicana, tiene consecuencias econ\u00f3micas para el pa\u00eds y el mundo.
