El desorden en las calles refleja una situación caótica y sistemática en el tránsito urbano, donde los motoristas actúan sin control, según se documentó en un reportaje televisivo.
La infracción como rutina
El problema no es aislado; se trata de una radiografía de un caos generalizado. Conductores de motocicletas cruzan semáforos en rojo, irrespetan las intersecciones, zigzaguean entre los vehículos, invaden las aceras y manejan en contravía.
Falta de aplicación de la ley
La raíz del problema, según expertos citados, es la falta de consecuencias y la no aplicación de la ley. Los motoristas abusan de las circunstancias porque perciben que para ellos existe una excepción.
Cuando no hay una sanción real, la infracción se convierte en una rutina. Y cuando la norma no intimida ni se aplica, deja de ser ley para convertirse en una simple sugerencia.
Lo observado no muestra un caos ocasional, sino un sistema que se ha acostumbrado a no corregirse. Se ha permitido que tomen el control, y ellos son conscientes de ello.
