Exterior dominicano inicia proceso para centralizar ingresos consulares y eliminar esquema de lucro personal

El gobierno actual inició medidas para terminar con la práctica de décadas donde los consulados dominicanos en el exterior operaban como negocios personales, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores la semana pasada. Todos los ingresos por servicios consulares serán manejados directamente por el Estado y depositados en la Cuenta Única del Tesoro.

Historia de un sistema clientelar

Históricamente, los consulados han funcionado de manera similar a las antiguas oficialías del estado civil, que por décadas fueron un botín repartido entre fuerzas políticas. Los recursos generados iban a los bolsillos de los incumbentes, con ingresos que podían alcanzar cientos de miles de pesos mensuales dependiendo de la circunscripción.

Ese sistema cambió en el 2006 cuando Roberto Rosario asumió la presidencia de la entonces Cámara Administrativa de la Junta Central Electoral. Rosario dispuso que todos los recursos de las oficialías fueran a las cuentas de la institución, lo que permitió aumentar sueldos, modernizar registros y construir oficinas dignas en todo el país.

Los consulados: negocios con esteroides

En el exterior, el esquema ha operado "con esteroides", según el análisis. Los consulados se han otorgado tradicionalmente para que los designados se hagan de dinero, transformándose en negocios personales. Un nombramiento en ciudades como Puerto Príncipe o Nueva York puede significar ganancias desde veinte o treinta mil dólares mensuales hasta cerca de medio millón cada treinta días.

Si los presidentes querían hacer millonario a un amigo o compañero de partido, bastaba con nombrarlo en cualquier ciudad de Haití, Estados Unidos o España.

La reforma en marcha

La medida del gobierno irá acompañada de un incremento en la escala salarial para el personal consular y mayores partidas para gastos administrativos, de representación y para mejorar la calidad de los servicios a los dominicanos en el exterior.

Desafíos y expectativas

La implementación será gradual, con la última fase programada para enero del 2027, aunque algunos consideran que debería hacerse de inmediato. El verdadero desafío será eliminar un esquema de financiación que paga favores políticos y alimenta clientelas.

Se espera que el presidente Luis Abinader y el canciller Roberto Álvarez asuman el complejo reto de erradicar esta práctica corrupta, legalizada y tolerada que ha avergonzado y manchado la institucionalidad del servicio exterior dominicano. Anteriores gobiernos hicieron anuncios similares que no se concretaron, por lo que esta vez se espera que vayan en serio.

Por Capital RD

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