Julissa Reynoso, quien fuera embajadora de Estados Unidos en Uruguay y España durante el gobierno de Barack Obama, conversó con Diario Libre sobre su trayectoria migrante, su servicio público y su actual proyecto teatral en Nueva York, una obra titulada Carga Pública.
Orígenes y motivación artística
Nacida en República Dominicana y criada en Estados Unidos desde los siete años, Reynoso destacó que su historia personal está marcada por el esfuerzo y el servicio, alejada de las redes sociales. Explicó que optó por el teatro en lugar de unas memorias escritas para contar su experiencia de una manera más directa y humana, permitiendo que el público viva la historia. "Yo siempre he sido fanática del teatro y de las presentaciones teatrales", afirmó.
La obra, que se presenta en el Teatro Público de Nueva York hasta el 15 de abril, usa el término "carga pública", un concepto de las leyes de inmigración estadounidenses que se aplicó cuando le negaron la visa por primera vez. Reynoso señaló la dualidad del término, que en inglés también significa "tener un cargo público".
Recuerdos de la infancia y formación
Al recordar sus primeros años en República Dominicana, describió una infancia feliz en el campo, con mucha libertad y conexión con la naturaleza. Su madre emigró primero a Estados Unidos, dejándola al cuidado de sus tíos y abuelos, una experiencia que, según dijo, comparten muchos hijos de inmigrantes.
Sobre su educación en universidades prestigiosas como Harvard, Reynoso negó que representara una carga para el gobierno estadounidense, argumentando que son instituciones privadas y que, como profesional, contribuye pagando impuestos.
Trayectoria en el servicio exterior
Su acercamiento a la diplomacia surgió de su interés por los temas internacionales, cultivado a través de estudios y trabajo en varios continentes. Trabajó como abogada en Nueva York y participó en la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2008. Cuando Clinton fue nombrada secretaria de Estado, Reynoso ingresó al Departamento de Estado, lo que consideró una extensión natural de sus intereses.
Respecto a su asignación como embajadora en Uruguay, explicó que fue una oportunidad que le dio la secretaria Clinton después de que Reynoso hubiera cumplido un tiempo como funcionaria en Washington. Aprendió el oficio diplomático sobre la marcha. Sobre la posibilidad de haber sido embajadora en República Dominicana, consideró que hubiera sido difícil mantener la objetividad necesaria para representar a Estados Unidos, dada su conexión familiar y personal con el país.
Identidad y visión sobre política exterior
Al ser preguntada sobre quienes podrían cuestionar su dominicanidad, Reynoso, quien dijo no usar redes sociales, expresó sentirse muy conectada a sus raíces y valores formados en el país.
Como parte de la administración Obama, estuvo muy involucrada en los esfuerzos para restablecer relaciones con Cuba, buscando mejorar las condiciones políticas y económicas de la isla. Sobre la diplomacia estadounidense actual y figuras como el secretario de Estado, Antony Blinken, prefirió no emitir juicios, enfatizando el respeto por la institución y el deseo de que a todos los funcionarios les vaya bien.
Finalmente, sobre declaraciones recientes de la embajadora de EE.UU. en República Dominicana respecto a presiones para mantener abierta la frontera con Haití, Reynoso se abstuvo de opinar, alegando no haber estado involucrada en el tema y carecer de información.
