Oscar Daniel Bezerra Schmidt, una leyenda del baloncesto brasileño, falleció este viernes en la ciudad de São Paulo a los 68 años de edad, tras sufrir un paro cardíaco.
Una carrera monumental
Conocido como 'Mano Santa', el atleta nacido en Natal en 1958 desarrolló una carrera profesional de 29 años, acumulando récords que parecían imposibles de igualar. A pesar de que su primer amor fue el fútbol, su estatura de 2.05 metros y el impulso de sus entrenadores lo llevaron al baloncesto a los 13 años.
Su dedicación era legendaria, quedándose horas después de los entrenamientos para practicar tiros hasta alcanzar la perfección que lo catapultaría a la fama mundial.
El camino a la gloria
Su carrera inició formalmente a los 16 años en las divisiones menores del Palmeiras en São Paulo, donde rápidamente fue reconocido como el mejor jugador juvenil sudamericano y convocado a la selección brasileña absoluta. Su desempeño con el combinado nacional atrajo al entrenador Cláudio Mortari, quien lo fichó para el Sírio de São Paulo.
Con ese club conquistó el Mundial de Clubes de 1979 y al año siguiente participó en los Juegos Olímpicos de Moscú, donde Brasil terminó en quinto lugar.
La hazaña de Indianápolis
Su nombre quedó grabado en la historia del 23 de agosto de 1987, cuando lideró a Brasil hacia una de sus mayores conquistas: la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Indianápolis, derrotando a Estados Unidos en su propia casa.
En ese partido, Brasil remontó una desventaja de 20 puntos con una lluvia de triples, con Oscar anotando 46 puntos. Este triunfo, ante un equipo estadounidense que incluía a futuras estrellas como David Robinson, avivó el deseo de los aficionados por verlo en la NBA.
Aunque fue seleccionado por los New Jersey Nets en el Draft de 1984, rechazó la oportunidad debido a las reglas de la época, que impedían a los jugadores de la NBA representar a sus selecciones nacionales, priorizando su compromiso con Brasil.
Reinado en Europa y récords imbatibles
Su carrera se desarrolló principalmente en Europa, donde se convirtió en una figura dominante. Pasó 11 temporadas en Italia, jugando para Caserta y Pavia, y siendo el primer jugador en superar los 10,000 puntos en el campeonato italiano. También brilló en España con el Valladolid, antes de regresar a Brasil para vestir las camisetas de Corinthians, Banco Bandeirantes, Mackenzie y Flamengo.
Se retiró en 2003 como el máximo anotador en la historia del baloncesto, con 49,737 puntos, marca solo superada por LeBron James en 2024. En los Juegos Olímpicos sigue siendo el máximo anotador histórico, con 1,093 puntos en cinco ediciones, y posee el récord de más puntos en un solo partido olímpico: 55 ante España en Seúl 1988.
Reconocimiento y vida personal
En 2013 fue incluido en el Salón de la Fama del Baloncesto de Estados Unidos, con el aval de la leyenda Larry Bird. Un año antes de su retiro, logró jugar un partido oficial junto a su hijo Felipe, de 16 años, en el Flamengo, un momento que siempre consideró su mayor éxito.
Fuera de las canchas, su personalidad extrovertida lo llevó a una breve incursión en la política como Secretario de Deportes en São Paulo y a una candidatura al Senado en 1998. También fue un orador muy solicitado, aunque enfrentó críticas por algunos episodios con el público y la prensa.
Enfrentó un cáncer cerebral diagnosticado en 2011 con resiliencia, anunciando en 2022 que había suspendido la quimioterapia por decisión propia, afirmando que mantenía buena salud.
Le sobreviven su esposa, María Cristina, con quien estuvo casado por más de cuatro décadas, sus hijos Felipe y Stephanie, y una legión de admiradores en todo el mundo.
