El arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra, destacó que la voz del Papa León XIV es actualmente una de las escasas que condena de manera clara y constante las infracciones al derecho internacional y humanitario. Sus declaraciones fueron realizadas durante un congreso en Roma organizado por el Centro de Estudios 'Rosario Livatino'.
Crisis del sistema internacional multilateral
Según el prelado, el sistema internacional basado en el multilateralismo y la interdependencia atraviesa una profunda crisis. Balestrero señaló que estas herramientas, antes garantes de estabilidad, son ahora usadas como métodos de presión y chantaje, lo que refleja un debilitamiento de los valores compartidos por la comunidad global.
"Ya no existe un sistema de valores universalmente aceptado y la evocación de la paz no desalienta a quienes tienen intereses contrarios"
Lógica de esferas de influencia y organismos alternativos
El arzobispo observó un resurgimiento de la lógica de las esferas de influencia y los imperios, que impulsa una competencia por un nuevo orden mundial. Las potencias tradicionales, temerosas de perder terreno, actúan de forma descoordinada y no pueden frenar el ascenso de nuevos actores.
En este contexto, los aliados son tratados como socios menores y se les exige apoyo económico, industrial e incluso militar. Simultáneamente, surgen nuevas asociaciones de conveniencia, que son más convergencias estratégicas contra enemigos comunes que alianzas genuinas.
Marginalización de la ONU y estancamiento del Consejo de Seguridad
Balestrero alertó sobre la creciente tendencia a marginar a las Naciones Unidas mediante la creación de organismos alternativos que carecen de su representatividad universal. También mencionó el "estancamiento persistente del Consejo de Seguridad y de la imposibilidad de reformarlo", factores que han reducido la relevancia del organismo y alimentado un sentimiento de urgencia entre gobiernos.
Este debilitamiento de la credibilidad del sistema internacional, según el prelado, favorece acciones unilaterales deshonestas y aumenta el riesgo de conflictos, inestabilidad y sufrimiento humano. A pesar de estar bloqueado por divergencias ideológicas e intereses políticos y económicos enfrentados, Balestrero considera que el sistema multilateral sigue siendo necesario e indispensable.
Fundamento en la dignidad humana
Para sostenerlo, argumentó que es esencial reconocer la "dignidad intrínseca de la persona humana" como principio que precede y limita el poder, fundamentando así el derecho. Citó al Pontífice, quien advirtió que cuando se separa el 'ser' del 'verdadero' y del 'bien', la dignidad de la persona se relativiza y prevalecen los intereses egoístas de los Estados más poderosos.
"Si creemos en el multilateralismo y en el derecho internacional", concluyó Balestrero, "debemos preocuparnos de dar una base sólida al derecho y a las relaciones internacionales, evitando someterlos a las conveniencias del momento".
