Un estudio de competitividad internacional ubica a la República Dominicana entre las economías de mayor crecimiento y productividad en América Latina y el Caribe, aunque identifica debilidades en la gestión empresarial y la inclusión social que limitan una prosperidad más amplia y sostenida.
Evaluación del desempeño nacional
El análisis, denominado Latin America and Caribbean Prosperity Rating 2026 y elaborado por el Centro de Competitividad Mundial (WCC) de la firma suiza IMD, otorgó al país una calificación general de B2. El informe reconoce que la nación ha construido un dinamismo económico real, con un PIB per cápita de 30,537 dólares que lo coloca en la duodécima posición regional.
La inversión en capital fijo representa el 27.09% del producto interno bruto, superando la media regional de 20.87% y ubicándose en el séptimo lugar. La productividad general se sitúa en la sexta posición, con 54,862 dólares en paridad de poder adquisitivo, y el crecimiento de la productividad real es del 4.2%, el segundo más alto del área.
Limitaciones identificadas
Pese a estos indicadores positivos, el estudio señala que el país enfrenta limitaciones estructurales en su capacidad gerencial y social que le impiden consolidar este dinamismo en prosperidad sostenida. La densidad de nuevas empresas es de apenas 1.5 por cada 1,000 personas, ocupando la posición 21 en la región.
Los mercados de capital muestran señales de escaso desarrollo, limitando la disponibilidad de financiamiento para que las grandes empresas escalen e innoven. Las exportaciones de alta tecnología representan solo el 6.0% de las exportaciones manufactureras, lo que indica una integración limitada en segmentos de mayor valor agregado.
Contexto social y regional
En el ámbito social, el país presenta un coeficiente de Gini de 39.00, siendo el segundo pilar más bajo de la región. Persisten brechas en la velocidad de banda ancha, con una media de 46.78 Mbps (puesto 28), y en exclusión juvenil, que ronda el 25.68% (puesto 22).
El análisis del IMD resalta que la capacidad de gestión empresarial, y no el PIB, es el principal cuello de botella para la prosperidad en América Latina y el Caribe. La prosperidad en la región está altamente fragmentada, y la fortaleza económica por sí sola no explica las diferencias, lo que frena la capacidad de progreso incluso en países con instituciones sólidas o niveles de renta elevados.
